—No dije que estuviera de acuerdo.
Ana Ramírez miró a su hija y al ver la expresión ligeramente decepcionada en el rostro de Lucía García, sonrió tiernamente.
Aunque no pudiera volver a encontrarse con Ánsar Ramírez en esta vida, tener a sus hijos ya era el regalo más preciado que aquel hombre le había dado.
—Sé que lo haces por mi bien—, susurró Ana Ramírez suavemente, —pero realmente no quiero encontrar a otra persona. Aún recuerdo claramente cómo me trató Miguel García... está grabado en mi m