Lucía rió entre dientes.
La frase "Los hombres son inconfiables" tocó su punto débil. El tío también era un hombre, ¿acaso tenía la misma opinión de sí mismo?
"¡Tío, los hombres no son iguales!", dijo Lucía con una risa suave. "Tengo confianza en mi hombre, no es el tipo de persona que tú dices".
"¡Tonta! ¿Los malos escriben 'malo' en sus frentes?"
Dijo Ánsar, ansioso y divertido al mismo tiempo, "Te diré por mi propia experiencia, ¡debes pensar en ti misma! Y además, no debes confiar fácilmente