—¿Tu nombre es Valentina?— Samuel Baro infló las mejillas y frunció el ceño, completamente confundido —Entonces, ¿cuál es tu apellido?
Valentina bajó la mirada en silencio, sin decir nada.
Samuel soltó una risa despreocupada, pensando que el apellido no importaba, pues al fin y al cabo, un nombre era solo un código.
—De acuerdo, ¡te llevaré a dar un paseo por el jardín! —dijo mientras se dirigía hacia la puerta.
—Oye, espera...
Antes de que pudiera salir, Valentina lo agarró.
Samuel Baro se sorp