Lucía había estado cuidando a Ana, pero la situación de su madre no había mejorado en absoluto.
Debido al alboroto que causó Miguel y Joana, se convirtieron en vano todos los efectos del tratamiento anterior.
Viendo la depresión de Ana, Lucía se vio obligado a ser fuerte a pesar de su dolor.
Álvaro consultó al ex-médico de Ana y preguntó específicamente a un psiquiatra. Llegaron a la conclusión unánime de que vivirían en un lugar diferente.
—Lucía, tal vez cambiar el entorno realmente ayude a la