Teo lo miró con desdén y con un ligero resoplido lo llevó a la habitación.
Cuando vieron una luz brillante en la puerta, todos corrieron hacia ella.
—¿Qué están haciendo?—Griitó furiosamente Teo.
Las personas se arrodillaron en el suelo, —¡Señor, perdónanos... No sabemos dónde te hemos visto antes y cómo te hemos ofendido... por favor danos una indicación?
—Señor, lo que sea que nos pidas, ¡lo haremos sin dudarlo!
Polo dio un paso adelante y arrojó el certificado de matrimonio frente a ellos.
—E