Polo se paró. Su sombra era alto e indiferente.
Giró la cabeza y miró fijamente a Serena. En sus ojos fríos se mostró un toque de burla.
—¿Matrimonio?
—¿Señorita Alonso, cuándo tenemos un matrimonio?
Serena se sorprendió y abrió bien sus ojos.
—El matrimonio que entiendo es el con base en la voluntad de ambas partes. ¡Qué lástima que creo que no tenemos la base!
—Polo, tú...
—Será mejor que me llames Señor Juárez —Polo sonrió confrialad—. Señorita Alonso, ¡no estamos tan familiarizados que puede