Ambos quedaron perplejos por un momento.
Jorge hizo un gesto a Lucía, indicándole que se quedara en la habitación, mientras él iba a abrir la puerta.
En el exterior estaba Álvaro, con una expresión de ansiedad en su rostro.
"Jorge, escuché que golpeaste a alguien..." Antes de que terminara de hablar, vio las manchas de sangre en Jorge y no pudo evitar sorprenderse. "¡Dios mío, es verdad!"
"Eran solo unos matones", dijo Jorge con indiferencia. "Además, no les hice mucho daño, no van a morir".
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