—Hoy cierro temprano —El rostro de Lucía estaba inexpresivo—. ¡Todos, por favor, volved! ¡Aquí no hay nada que necesitáis!
Aquellos colegas se miraron entre sí y luego a Joana.
Ella dio una risa fría y rodeó con los brazos, indicándoles que se sentaran, —Hermana, es una pérdida para tu alquiler terminar el trabajo tan pronto, ¿no?
—¿El alquiler? —Lucía enarcó una ceja—, Mi marido lo paga y él se encarga de todo en esta tienda. Dijo que abrir una tienda consiste en hacerme feliz, así que puedo ce