Cuando Lucía intentó recoger la cuerda, Jorge la metió primero en su propio bolsillo.
—Cariño, tú...
—Lo que dijo esa anciana.— Jorge dijo con una voz serena, —Te quedas con una cuerda, yo con la otra. Así que cada uno guardamos la nuestra, por si acaso nos separamos en el futuro...
—¡No nos separaremos!— Lucía tenía miedo.
No le importaba lo que dijera esa anciana, pero cuando la palabra "separar" salió de la boca de Jorge, ella se puso en guardia como si estuviera frente a un gran enemigo.
—T