Estas palabras le hicieron confundida a Lucía.
Miró a la anciana con desconcierto. Pero cuando quería preguntar algo, Jorge la sorprendió.
Se puso con semblante sombrío y mirada feroz, como si pudiera comenzar una tormenta en cualquier momento.
Lucía cogió su mano suavemente y le susurró al oído:—La abuela puede ser tan vieja que no sabe qué está diciendo su mismo... No te importe.
Inesperadamente, los oídos de la anciana estaban muy sensibles, escuchó esto y sonrió.
—Eres una chica tan amable,