Sin pensarlo se levantó de la cama acercándose al chico, quedando a escasos centímetros, atenta a cada detalle, desde el color de sus ojos, sus pestañas, las cejas bien perfiladas, su bonita nariz una perfecta sonrisa y esa barba de algunos días que decía aparentar su lado rebelde.
Un segundo y sus labios estaban sobre los de él, dos segundos y sintió una pequeña corriente recorriendo esa piel sensible, tres segundos donde su cerebro le hizo reaccionar alejándose cuanto más pudiese tapándose l