Mientras la estilista iba a encargarse de lo que estuviera pasando abajo, Pool le daba las últimas noticias mientras le daba de comer, objetando que no debía ocupar las manos hasta que la manicura estuviera completamente seca.
Tiempo después Samira volvió a hacerse cargo siguiendo con el maquillaje: colores naturales que solo resaltaran su belleza.
El momento más incómodo fue el turno del asesor, insistiendo a cada momento que nadie más que él podía vestir a la novia; ese era su trabajo por l