Se incorporó asintiendo mientras pasaba una mano por la frente, como si intentara calmar una jaqueca inexistente. Cerró los ojos concentrándose en mantener la compostura y no demostrar que algo en todo aquello le hacía estremecer. Debía comportarse profesionalmente, tal cual como si se tratara de un contrato en donde su cuerpo y alma tenían un precio. Sintió sus manos tomar el cierre del vestido rojo y deslizarlo con delicadeza hacia abajo, no pudo evitar sacudirse cuando sintió como deslizaba