Como el señor Gottier especificó personalmente a través de un llamado telefónico, una chica se encargaría de hacer las preguntas. Solo tres hombres podían compartir espacio con su mujer: el señor Pound, su guardaespaldas y principalmente él. La chica de cabello liso y teñido de un extraño rubio platinado le tendió la mano para saludarla. Le explicó en qué consistiría la entrevista: preguntas generales de su vida, su boda y finalizar con la nueva vida y estilo que llevaba en Barquisimeto. La per