El amanecer no trajo alivio.
El nodo sur había emitido reportes durante la madrugada, discretos, casi imperceptibles. Los ajustes realizados en la fase anterior funcionaban, pero generaban consecuencias colaterales que nadie había previsto: retrasos mínimos en otras zonas, interpretación diversa de protocolos y, sobre todo, sensación de supervisión constante que estaba empezando a molestar a actores externos.
Ivy fue la primera en llegar al centro de operaciones. Sus pasos eran firmes, medidos,