La reunión no estaba programada en el calendario abierto y eso, por sí solo, ya constituía información relevante. En un entorno donde la transparencia operativa era parte del discurso oficial, la omisión deliberada señalaba que lo que iba a discutirse aún no pertenecía al dominio formal. Ivy recibió la convocatoria a las 06:12 de la mañana, una hora que no era intempestiva pero sí estratégica, cuando la mente aún no ha sido colonizada por el ruido del día. El asunto era neutro, sin descripción