El mundo no esperaba que desapareciera. O mejor dicho, no esperaba que alguien decidiera, por voluntad propia, redefinir la amenaza sin destruirla. Ethan ya no existía como hombre, pero sus ecos comenzaron a aparecer casi de inmediato, como si su sombra hubiera aprendido a sobrevivir más allá del cuerpo que la había albergado. Sistemas que antes obedecían órdenes específicas empezaron a comportarse de manera errática, con un desfase que nadie podía anticipar. Bases de datos se actualizaban con