ZOE
No fui hacia Ivy por impulso. Eso habría sido más fácil de justificar, incluso de negar después. Fui porque entendí que, si no lo hacía, algo dentro de mí se cerraría para siempre. No por culpa ni por deuda, sino por coherencia. Hay decisiones que no se toman para salvar a otros, sino para no traicionarse a uno mismo, y esta era una de ellas. Mientras avanzaba por los pasillos blancos del complejo médico que Ethan consideraba neutral, sentía el eco de su cálculo aún flotando en el aire, como si cada pared hubiese sido testigo de lo cerca que Ivy estuvo de desaparecer sin dejar rastro.
La encontré donde sabía que estaría: en una sala de contención, no por seguridad sino por costumbre. Ivy inconsciente siempre había sido más peligrosa para ellos que despierta. Estaba conectada a demasiados monitores, demasiados cables, demasiadas manos invisibles listas para intervenir si algo salía de los rangos esperados. Su rostro estaba pálido, más delgado de lo que recordaba, con una rigidez ex