Sin miedo a ser descubierto, Andres salió y se puso de pie, para luego acercarse a Blanca y hablar con mucha tranquilidad.
— Sí Doña Tilita, escuchó muy bien, el señor Bernardo me está buscando a mí.— Respondió Andrés, en tanto intentaba limpiar un poco la grasa que se había adherido a sus brazos.
— ¿Pero qué está pasando aquí Blanca? ¿Por qué él estaba oculto?
Justo en el momento en el que Blanca iba a hablar, el atrevido vecino Bernardo, no dudó en dar su opinión.
— Yo soy el que le voy a dec