Mientras Don Juan corría a toda prisa, Andrés conducía detrás de él tocándole la bocina para que se detuviera, pero él se hacía de oídos sordos, y solo apresuraba el paso, pues quería asegurarse de que Blanca y Doña Tilita estuvieran bien, ya que era lo único que le importaba en ese momento.
Pronto, uno de los vecinos llamado Bernardo (que trabajaba sembrando en sus propios terrenos) los vió pasar, mientras encendía su tractor, y al ver la escena no dudó en hacerle señas a su esposa, para que e