Al estar nuevamente en casa junto a su esposo, Bernardo; Rosaura caminaba de un lado a otro sin saber como decirle que de alguna manera se habían vuelto complices de Doña Tilita y Blanca, pero antes de que soltara alguna palabra, él ya le notaba la intranquilidad.
— ¿Qué te pasa Rosaura? Cuentame de una vez, ¿qué fue lo que sucedió?, porque no creo que estes así, por esta simple herida que me he hecho.— Habló en tanto se aplicaba un poco de alcohol.
Tomando un respiro, se sentó a su lado, y so