**CAMILA**
Despierto con un sobresalto, abro los ojos y lo primero que veo es a Carter atada a una silla, un hilo de sangre corriéndole por la frente.
—¿Comandante? —susurro, la voz quebrada.
El cuarto es enorme, lujoso y frío, como una prisión disfrazada de palacio. El silencio me aplasta, tarda unos segundos en reaccionar, como si estuviera luchando por despertar. Pero al fin abre los ojos.
—¿Dónde demonios estamos? —su voz sale rasposa, áspera.
Niego lentamente, sintiendo que la desesperació