309. Si es un sueño, no me despierten
Juliana
Mi corazón aún martilleaba en el pecho.
Cada paso que daba al lado de Kiara parecía un esfuerzo.
Pero no podía quedarme quieta. No después de la escena que acababa de ver.
Mike y Pierre.
En el suelo. En medio del campo. ¿Peleando por mí?
Solo podía ser una broma.
Y peor... de muy mal gusto.
Seguí con Kiara por el pasillo de la sede, intentando seguir el paso firme de mi padre, que los arrastraba como si fueran cachorros desobedientes.
La mano de Kiara apretaba la mía con fuerza.
"Ju...