No tenía idea de lo que pasa por la cabeza de Alejandro. No iba a negar la tónica de llevar las cosas de manera madura, nos tenía en un lapso de cordialidad y al mismo tiempo de coquetería. Eros anoche me dijo que nosotros nos complicamos mucho, puede tener razón. Mis padres ya se habían instalado en su casa, es mi padre se comprometió con recoger a Ernesto en el jardín, lo llevaba a la casa y luego salía a buscar a Eros, por más que insistí en pagar una ruta, ni mi padre ni Alejo aceptaron.
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