No pasé una buena noche, durante la semana me había dado cuenta de que el malestar se me quita cuando me encontraba con Alejandro, se va él y comienzo a vomitar y sentirme muy desalentada, Eros y Ernesto me consentían todo el tiempo sin tener éxito. Mañana en la tarde tenía cita con el padre Castro, dijo que tenía los días ocupados menos el viernes.
Con Eros no sentí nada, era más mi embarazo, fue lo más delicioso del mundo, pero con este hasta el agua la había expulsado, ¡Ah! Pero si estaba el