La cafetería de la facultad estaba inusualmente llena, pero Elara y Sophie habían logrado encontrar una pequeña mesa cerca de la ventana. Elara removía su café distraídamente, con la mente dividida entre los apuntes de histología y la imagen de su padre despertando el día anterior.
Sophie, sin embargo, no tenía la mente en los libros. Llevaba diez minutos observando a su amiga con una sonrisa pícara, esperando el momento justo para soltar la bomba.
—Bueno —comenzó Sophie, apoyando los cod