Mundo ficciónIniciar sesiónLa oscuridad en el ala médica era absoluta, solo rota por los destellos intermitentes de los relámpagos que devoraban el cielo de Escocia. El aire olía a ozono, a piedra mojada y al miedo metálico que emanaba de los poros de Elara. Dante la mantenía pegada a su pecho, su brazo izquierdo rodeándola con una fuerza protectora que ella nunca había experimentado; mientras, su mano derecha sostenía la Beretta, apuntando con pulso de acero hacia la silueta que se burlaba de ellos desde las sombras.







