La noche envolvía la casa en un silencio inquietante. Aurora permanecía junto a la ventana, observando la oscuridad con los brazos cruzados sobre su pecho. Su mente estaba dividida entre la preocupación por Alexander y el escalofrío que aún sentía tras recibir aquella llamada inesperada.
Las palabras de la voz desconocida resonaban en su cabeza como un eco maldito:
"Felicitaciones, Aurora. ¿Realmente pensaste que todo había terminado?"
había sentido un fuerte mareo que logró desestabilizarl