La casa estaba llena de vida y alegría. Todos estaban reunidos alrededor de la mesa, rodeando a Aurora y Alexander, expectantes por lo que iban a decir. La emoción vibraba en el aire, y el calor familiar hacía que cada palabra resonara con un significado más profundo.
Elena, con una mirada llena de ternura, se inclinó hacia su hijo. —Dime, Alexander, ¿qué es eso tan importante que quieres compartir con nosotros?
Alexander tomó la mano de Aurora y le dedicó una sonrisa que solo ella entendía