Capítulo 26: Yo estoy listo. Siempre.
El sonido del agua de la ducha me despierta antes de lo habitual. Abro los ojos lentamente, reconociendo la luz tenue que se filtra entre las cortinas de nuestro dormitorio. Mi mano se extiende hacia el otro lado de la cama, donde todavía queda el calor tibio del cuerpo de Antonio. Sonrio como una tonta enamorada.
A veces me cuesta asimilarlo.
Despertarme así. Con él. Con nosotros.
Casados, pero sin que nadie lo sepa. Compartiendo un secreto que no es una carga, sino algo íntimo, solo de