—Despierta, zorra.
El gruñido de una voz masculina irrumpió en la oscuridad que envolvía la mente de Leyla. Un segundo después, el impacto de agua helada contra su rostro la obligó a regresar a la realidad.
El frío le arrancó el aire de los pulmones.
Leyla abrió los ojos de golpe y comenzó a boquear como un pez fuera del agua mientras intentaba recuperar el aliento. El agua le corría por el rostro, empapando su cabello y su ropa.
Parpadeó varias veces, tratando de enfocar el lugar donde se encon