El pasillo de mármol bajo mis pies se sentía como hielo picado. A pesar de la furia que me consumía tras la brutal pelea en la biblioteca, un impulso irracional, oscuro y profundo, me había arrastrado hasta aquí.
Sentía una punzada de culpa por los gritos que le había infligido a Sofía. O tal vez... era mi maldita necesidad de control, de asegurarme por última vez de que mi hermana entendía la gravedad de estar encerradas con un monstruo. Planeaba una conversación corta y quirúrgica, pero al l