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Capítulo 3 La revelación de la carta

Avril.

No sé cuánto tiempo ha pasado desde que me quedé dormida o me desmayé en el suelo, ya no lo recuerdo. Siento que la cabeza me va estallar, intento levantarme pero el dolor de mi costilla no me deja. Mi mente reproduce la patada que me dió ese maldito y me lleno de rabia, rabia conmigo misma por permitir que esto llegara hasta este punto. Hago otro intento, necesito llegar al baño.

Sonrío al lograrlo. Camino tambaleante por el pasillo.

El espejo me muestra el desastre que soy, Cara y ojos hinchados, un moretón en el lado izquierdo de mi rostro, el labio partido por la bofetada. En mis ojos se refleja un alma rota. Y no sé cómo repararla.

Después de hacer mis necesidades intento no desmayarme antes de llegar a la cama, el deseo de tomar agua es más fuerte así que camino a la cocina. Mi mente traicionera, revive los momentos con Nickolae. Un nudo se forma en mi garganta. Nunca había hecho eso con nadie., y nadie nunca me habia hecho sentir así.

El nudo no baja mientras camino de vuelta hacía mi habitación.

Semanas después...

Llevo semanas sin salir de este departamento, mis compañeras de universidad no paran de enviar mensajes burlándose de mí por no ir a la universidad, "que si ahogué con una hamburguesa", que si asfixie a alguien al subirme a transporte público y una sarta de burlas más que me hacen bajar la pantalla de mi laptop.

Mi celular suena con un mensaje de Jimena, la única con la que me llevo bien y me alegra el día porque me consiguió una entrevista de trabajo para el lunes. Envía los datos del lugar y todo lo que necesito. Le doy las gracias y suelto el celular.

Mis pies se detienen junto a mi cartera. La carta. No la he leído. Busco hasta que la encuentro. Abro el sobre. Una hoja llena de trazos temblorosos. Me la imagino escribiendo mientras temblaba de dolor por el cáncer y comienzo a llorar. Limpio mis lágrimas para comenzar a leer.

“Mi niña, no encuentro las palabras para decirte la verdades que he estado guardando por años,

lo primero que necesito de tí, es que nunca dudes de mi amor por tí, porque te juro que desde

el instante en que te ví, te amé. Avril, yo no soy tu abuela biológica”. -Mis rodillas flaquean al instante. Me sostengo del sofá y como puedo vuelvo la vista al papel-

“Hace 22 años llegaste a mí, tu madre te trajo en brazos, cabe destacar que tu madre si era

tu madre, ella también te amó con toda su alma.”–Lo sé abuela, lo sé-."Todo sobre tu nacimiento ella se lo llevó a la tumba, solo sé quién es tu padre, porque descubrí una foto de ellos juntos y un número de teléfono en el reverso. Por favor buscalo, no te quedes sola porque no lo estas. En mi cofre te dejé la foto y lo poco que tenía. Te amo mi dulce niña.

Por favor, que jamás se te ocurra casarte con Jorge, ese hombre no te conviene. Se me quedan muchas cosas por decirte, pero no tengo tiempo ni fuerzas para seguir escribiendo. Perdoname.

Con amor.

Rocío Suárez”.

-Abuela…-El llanto desgarrador vuelve. Corro hacia su habitación, agarro su cofre, siento tanta adrenalina que se me olvida la depresión por un segundo. Lo abro e inmediatamente busco la foto.

Sonrío al verlos juntos, están riendo, se ven muy felices. Él es muy guapo. Limpio mis lágrimas. Volteo la foto. Está el número de teléfono y su nombre. Leandro Sauvage. Rápido busco su información en internet.

“El magnate Leandro Sauvage, ha hecho fusión con las empresa tecnológica Tecno-Soriel. Esta sí será una gran competencia para los demás. Las dos empresas tecnológicas más grandes de todo londres”.

Dejo de leer el comunicado, mi padre se ve buena persona, ¿será que lo llamó?. Todo me grita que sí. Así que lo haré.

Marco el número rogando que sea el mismo-

—Hola.-Me quedo muda al escuchar su voz-,hola.

—Si, ahm, soy Avril, yo tengo información de Angelica Maria Suárez, ¿la recuerda?.-Hay un silencio inmenso que se siente como si estuviera en medio del vacío del espacio-,hola, ¿sigue ahí?.

—Sí, es que...-Se aclara la garganta. Está nervioso que bello-,¿cómo está ella, dónde está, cuando la puedo ver?.-Se me llenan los ojos de lágrimas-

—Señor Sauvage, yo creo que es mejor que nos veamos personalmente, ¿será que puede?.

—Claro que sí, enviame la dirección.

—Está bien.

—Gracías Avril, gracias, no sabes los años que llevo esperando esta llamada.-Sonrío-

—De nada, señor Sauvage.-Cuelgo. Le envío la dirección y la hora. Pregunta si nos podemos ver ahora mismo, no lo pienso, le digo que sí.

Me preparo rápido, tanto que ni siquiera pienso en que me pondré. Un baño, ropa, zapatos, cartera, llaves y espero no se me olvide nada porque salgo corriendo del departamento.

Agarro el primer taxi que encuentro.

•••

Llego, no lo veo y lo espero.

–2 horas y nada que aparece, ya no vendrá.-Siento que mi corazón se rompe. Salgo corriendo, no miro a ninguna parte, solo salgo a correr haciado pueda llorar skn testigos. Mi departamento-

–¿Cuidado!.-grita alguien, busco el peligro pero no veo ninguno. Siento unas manos sostener con fuerza mi brazo. Me jala, damos una vuelta en el aire y de repente, todo se me queda a oscuras.

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