Capítulo 27
El silencio me empuja hacia el pasillo y, con renuncia, voy a la habitación. El espacio más íntimo, el lugar donde nos podíamos aislar completamente del mundo y ser solamente él y yo.
Cuando entro al dormitorio siento cómo el corazón se me oprime en el pecho de una manera tan violenta que tengo que apoyarme contra el marco para no caerme. La cama sigue exactamente igual que esta mañana: deshecha, desordenada en un caos de sábanas que da testimonio de nuestra última noche. Me deteng