Capítulo 26
Me quedo tumbada en el suelo viendo cómo las siluetas de las camionetas desaparecen de manera definitiva entre los pinos. Sigo mirando la carretera mucho después de que ya no queda nada que ver y, aun así, no me muevo; permanezco de rodillas sobre la madera helada del porche con los dedos apretando mis piernas. Ignoro el frío que comienza a entumecerme las articulaciones. Siento que nada me importa. Maldición, sigo sin entender nada. ¿Qué ha pasado? ¿Por qué se fue? ¿Por qué no vo