Al siguiente día por la mañana, el canto de las aves alegraba el día, había caído una tormenta por la madrugada y todavía había nubes en el cielo que cubrían al astro sol, los lobos Ferragamo no habían podido pegar un ojo en toda la noche, encontrar a sus lunas y no tenerlas cerca era demasiado frustrante e insoportable
Karino dejó escapar un profundo suspiro antes de entrar a la mansión Almanza, su Alfa lo había amablemente obligado a ir a negociar la mercancía, el beta pidió ver a Rodolfo Alm