La hermosa mafiosa Esmeralda Almanza comió un gran filete apenas sellado en la sartén, era su antojo comerlo así, ella todavía no sabía que llevaba un cachorro de Alfa en el vientre pero el Alfa Mariano se lo tendría que decir pronto o de lo contrario su luna se asustaría por lo que venía
El Alfa tenía que decirle primero que nada que era un hombre lobo, que era parte del reinado de un gran imperio y que ella era su pareja destinada, además también debía decirle que solo le faltaban dos meses p