Al día siguiente, en la mansión Ferragamo, unos cuántos Alfas encontraban trabajando, el negocio no paraba nunca, y las empresas legales que era demasiadas y muy grandes, requerían la atención de los Ceos, el trabajo se dividía entre todos, ya que era demasiado y todo debía marchar como relojito, de eso se encargaba el Alfa Bruno y ahora el joven Alfa Angelo
— ¡He dicho que no Cecil, no irás a tu manada así como estás, tu embarazo ya está muy avanzado, estás a mes y medio de dar a luz, me parece