En la mansión Ferragamo, los Alfas Angelo y Andriu, seguían tratando de convencer a sus lunas que no era un buen momento para viajar, ellas se habían puesto muy sentimentales y habían llorado a sus Alfas
— ¿De verdad vas a llorar por qué no quiero que vayas a ese viaje, Cecil? ¿por qué me haces sentir como el malo del cuento?
— Nunca me dejas salir, me tienes encerrada todo el tiempo en esta gran mansión, ¿por qué eres tan inflexible, Angelo? parece que mi opinión no cuenta para nada en esta re