La peliroja, Alexis, de pego a Mariano, cómo si fuera una tabla en medio del océano, él solamente le tendía la mano por qué a pesar de su mala fama, era un caballero, así que decidió llevarla a la mansión, que pasará la noche ahí y ya después que buscará a dónde ir, con algún familiar o algún amigo, eso no le importaba
— Cuarenta minutos después, el Alfa y la peliroja, llegaban a la enorme mansión Ferragamo, los centinelas, no decían nada pero les extrañaba ver llegar a su Alfa Mariano, con otr