Después de haberse equivocado de una manera tan colosal, el Alfa Bruno, estaba impaciente por poder resarcir sus errores, estos meses tan cerca y tan lejos de su luna, habían sido un verdadero tormento, el Alfa subió a su habitación dónde encontró a su amada mafiosa dormida
— Rafaela, cariño, despierta, soy yo, Bruno
— la mafiosa, abrió sus hermosos ojos turqueza y los fijó en el Alfa, Bruno estaba un poco demacrado, apenas se alimentaba para poder sobrevivir, no tenía apetito, no tenía energía