Las repentinas palabras duras de su cachorro Angelo, desconcertaron demasiado al gran Alfa, nunca antes le había hablado así de esa manera tan irrespetuosa, con tanta rabia, todavía le costaba asimilar que se atreviera a llamarlo mal Alfa
— Dejaste que tus enemigos llegarán a tu luna, papá, no puedo creerlo, ¿cómo pudiste ser tan descuidado? ahora por tu culpa mamá, está en peligro — el joven Alfa Angelo, estaba que temblaba de ira
— ¿De qué demonios estás hablando? ¡lo que tengas que decir dilo