En el frío y lujoso hospital de la manada, la familia Almanza y la familia Ferragamo escuchaban juntos el diagnóstico del médico, solo Roberta se había quedado en los cuneros, alimentando a recién nacido cachorro de el Alfa Adriano, ele bebé estaba encantado con los grandes chorros de leche que bajaban del seno de su tía
Las noticias de la salud de la mafiosa Cristian no eran muy alentadoras, el silencio era sepulcral mientras escuchaban al médico
La señora Ferragamo tiene comprometida la column