La primavera de 2066 trajo consigo un cambio que todos sintieron, aunque nadie supo nombrarlo.
El árbol de las historias había brotado con una fuerza nueva. Sus ramas, que el invierno pasado parecían desnudas y frágiles, ahora se extendían con una vitalidad que asombraba. Los pequeños brotes verdes que Erik y Lena habían visto aquella mañana se habían convertido en hojas tiernas, y de ellas emanaba una luz tenue que solo los niños podían ver.
—Crece más rápido que antes —dijo Lena, observando e