El invierno de 2049 llegó con una crudeza que pocos recordaban.
Las tormentas se sucedían sin pausa, enterrando la cabaña del bosque bajo capas de nieve que Leo y Erik pasaban horas despejando. Sofia cuidaba de Lena, que con casi dos años demostraba una paciencia inusual para su edad, entreteniéndose durante horas mirando por la ventana la danza de los copos.
—Nieve —decía, señalando—. Luz blanca.
—Sí, pequeña —respondía Sofia—. Nieve.
Pero Erik sabía que su hermana no se refería solo a la niev