El invierno llegó temprano ese año.
Octubre aún no había terminado cuando la primera nevada cubrió el fiordo de un silencio blanco y denso. Lena lo llamó "el abrazo del norte", esa manera que tiene el Ártico de recordarte quién manda realmente. Yo lo llamaba simplemente frío, pero ya no me quejaba. El frío era parte de nosotros ahora.
La cabaña se convirtió en nuestro refugio, nuestro cuartel general, nuestro centro de operaciones. Con la red creciendo, las comunicaciones se habían vuelto más f