PUNTO DE VISTA DE LEO
La sonrisa de Daniel Packer no se movió. Era como una máscara de lujo, pulida e impenetrable. El aire en mi pequeño apartamento olía ahora a su colonia cara, un aroma a bosque oscuro y dinero que no lograba tapar el olor a humedad y a café de ayer.
—¿Aprovechar? —logré decir, manteniendo la voz lo más firme que pude. La adrenalina seguía ahí, pero ahora se mezclaba con algo más: una curiosidad fría y peligrosa—. Usted no hace nada por nadie si no hay algo para usted detrás.
—¡Muy perspicaz! —exclamó, como si acabara de hacer un truco de magia—. Pero no es "para mí". Es para un... orden superior. El orden del progreso. Y tú, Leo, estás fuera de lugar. Un talento como el tuyo, viviendo aquí, saltando por los tejados como un gato callejero para la señorita Ellie... es un desperdicio. Un mal uso de los recursos.
Cada palabra era un pequeño golpe. "Fuera de lugar". "Gato callejero". Sabía exactamente dónde pincharme.
—Mis recursos son cosa mía —dije, sin apartar la vi