PUNTO DE VISTA DE KIRA
El tiempo, como un río, no se detiene. Scott, nuestro cachorro juguetón, despegó como un joven halcón. Su energía, una vez canalizada en perseguir perros y explorar rincones, encontró un nuevo foco: la gente. No le interesaban los mapas o los protocolos. Le interesaban las historias. Las conexiones no como líneas en un pergamino, sino como sonrisas compartidas, como manos que se encuentran en un apretón, como el chisporroteo de una amistad que salta una brecha de idioma o costumbre.
Sin que nadie se lo pidiera, se convirtió en el primer "Enlazador". Empezó por los niños, por supuesto. Organizaba juegos en los patios donde se mezclaban los hijos de los artesanos de la Ciudadela, los niños Nax que venían al mercado y los pocos hijos de comerciantes sureños que vivían en la capital. Los juegos eran caóticos, inventados sobre la marcha, y el único objetivo era reírse juntos. Luego, empezó a conectar a la gente mayor. Se dio cuenta de que la viuda sureña que hacía el