PUNTO DE VISTA DE JASON
La paz, la verdadera paz, tiene una cualidad extraña: se vuelve invisible. La vida se asienta en sus rutinas, los logros se dan por sentados, las cicatrices se cubren de musgo y se convierten en parte del paisaje. Diez años después del Día del Tejido, el reino funcionaba con la suave y compleja armonía de un bosque antiguo. Las crisis eran raras y menores, manejadas por los mecanismos que Loe y su generación perfeccionaban constantemente. Mi papel como "Primer Facilitador" se había reducido, con los años, a poco más que una presencia simbólica, una memoria viviente en los márgenes de la maquinaria viva del gobierno.
No es que no fuera feliz. Ver florecer lo que habíamos plantado era una felicidad profunda, silenciosa. Pero a veces, en la quietud de la noche o en un momento de calma en el jardín, me asaltaba una sensación extraña, no de inutilidad, sino de… desplazamiento. Como si el río de la historia hubiera seguido su curso y me hubiera dejado varado suavemen