PUNTO DE VISTA DE KIRA
La nieve comenzó a caer a mitad del segundo día de cabalgata agotadora: unos cuantos copos perezosos que pronto se convirtieron en una cortina incesante y susurrante. El mundo se redujo al balanceo del lomo de mi caballo, al ardor del hielo en mis mejillas y al hilo luminoso en mi pecho que me guiaba hacia Jason, cabalgando muy cerca detrás de mí. El bosque se volvió más oscuro; los pinos se apiñaban, con las ramas vencidas por el peso del blanco. Conocía esos árboles. Lo